Casas móviles para todos los bolsillos

De toda la vida, las casas móviles o prefabricadas han sido las viviendas de los sectores con menos ingresos, principalmente por su bajo coste, porque son fáciles de mantener y porque se pueden colocar en un parque móvil con todo tipo de instalaciones, sin necesidad de ser propietario de un terreno. Ahora las cosas están cambiando y pueden convertirse en las viviendas de los millonarios.

Hasta ahora las más caras, que son también las más grandes, con superficies de hasta 2,200 pies cuadrados, oscilaban en torno a los 100 mil dólares. Pero se podía comprar una casa promedio en torno a los 40 mil dólares, un precio que las convertía en la opción de miles de estadounidenses: de acuerdo con cifras del Censo, en las zonas rurales del país este tipo de vivienda representa el 18 por ciento del total.

Un estudio de la empresa Foremost Insurance Group indica que las familias con bajos ingresos, de hasta 40 mil dólares, dominan el mercado de las casas prefabricadas y que éstas predominan en los estados del sur, donde en algunos condados representan más del 50 por ciento de las viviendas.

Las más cotizadas

Pero el concepto está cambiando y con él se está revolucionando el mercado inmobiliario. Todo se inició con una vivienda móvil de dos dormitorios y dos baños situada en Malibú, California, que se puso a la venta por 1,4 millones dólares. Aunque parecía un disparate, pronto empezaron a surgir otras casas móviles por precios similares en otros puntos del país.

En el municipio de Marathon, estado de Florida, se vendía otra vivienda prefabricada por 999 mil dólares. Sí, es cierto que se trata de una propiedad con vista al mar, pero también hay que indicar que el terreno en el que está ubicada fue vendido hace ocho años por tan solo 30 mil dólares. En otro punto de Florida, Stock Island, se pueden comprar casas móviles por 799 mil dólares.

Para las constructoras pedir ese dinero por propiedades prefabricadas no es un sinsentido, en algunos casos responde a una estrategia bien pensada: se trata de cambiar el concepto que se tiene comúnmente de lo que es una casa móvil o prefabricada. Estas viviendas empiezan a no ser sinónimo de pobreza y escasos ingresos, los constructores están pensando a lo grande y tienen en mente crear comunidades de lujo en zonas cotizadas del país: cada casa prefabricada contará con su propio muelle, un jacuzzi, garaje doble, fachadas de yeso, incluso con un paseo marítimo.

Dos grandes pegas: el terreno y la hipoteca

Que tenga o no jacuzzi o puertas de roble, es lo de menos. Lo que importa a la hora de determinar es si el precio es adecuado, o al menos si no es absurdo.

“Lo que hay que averiguar es si el terreno está incluido en la propiedad. Porque el problema con las casas prefabricadas es que la mayoría no incluyen el terreno, sino que el propietario de la vivienda alquila el suelo en que coloca su casa, en general a un parque de casas móviles (trailer park)”, nos dice el agente de bienes raíces Alberto Martínez. Estos alquileres pueden llegar a ser muy caros: en Malibú, por ejemplo, superan con creces los 2 mil dólares mensuales.

Otro problema importante de este tipo de vivienda es que es muy difícil obtener una hipoteca para financiar su compra. Lo más probable es que si el propietario no la puede comprar al contado, tenga que pedir un préstamo personal, que suelen estar limitados a los 100 mil dólares.

“Como en cualquier propiedad de bienes raíces al final lo que importa es la ubicación. Las características de la casa en sí, no son importantes. Hay que pensar que si quieres vivir en Malibú te tienes que gastar más de tres millones de dólares. En este contexto, los 1,4 millones que piden por la casa prefabricada no son caros”, agrega Martínez. Al final todo es cuestión de perspectiva.