Publicidad | Vea su anuncio aquí

Patchwork, el arte entre costuras

Patchwork, arte entre costuras

El día de hoy esta técnica marca tendencia y se ha convertido en una afición que atrae a miles de personas.

- EFE

Consiste en unir pequeñas piezas de distintas telas para crear colchas, cojines y todo tipo de objetos. El patchwork tiene un origen humilde, pues nació del reciclaje de ropa y tejidos, pero hoy esta técnica marca tendencia y se ha convertido en una afición que atrae a miles de personas.

El patchwork nos permite elegir los colores y los diseños que mejor combinan con los muebles. De esta manera, podemos conseguir los cojines perfectos para el sofá o una manta confortable que no desentone con la decoración del salón.

"Los amish son herederos de la cultura que los colonos europeos llevaron a Estados

Unidos y el patchwork sigue formando parte de sus vidas", precisa Ludi Muñoz, delegada en Madrid de la Asociación Española de Patchwork.

El patchwork respira originalidad pues convierte un bolso, un mantel, un monedero o cualquier otro objeto en una pieza casi única. El uso de pedazos de distintas telas y su creación artesanal hacen que un diseño sea difícil de repetir.

Con la técnica del patchwork se pueden crear elementos decorativos y objetos prácticos, la clave está en la combinación de colores, diseño y funcionalidad. Así, un conjunto de pequeños pedazos de tela unidos entre sí, un relleno de guata y una pieza de tela por detrás pueden convertirse en las más variadas creaciones.

Colchas, cojines, fundas para las gafas, posavasos, tapices o adornos son sólo algunas de ellas.

Las colchas constituyen uno de los objetos más característicos del patchwork. “Todas empezamos haciendo colchas, pero con esta técnica se pueden hacer muchas cosas”, comenta Ludi Muñoz, delegada en Madrid de la Asociación Española de Patchwork, una organización fundada en 1998 que reúne a unas mil novecientas personas.

ORIGINARIO DEL NORTE DE EUROPA.

El patchwork respira originalidad pues convierte un bolso, un mantel, un monedero o cualquier otro objeto en una pieza casi única. El uso de pedazos de distintas telas y su creación artesanal hacen que un diseño sea difícil de repetir.

Utilizar algunas piezas elaboradas con la técnica del patchwork para decorar la casa dotará a nuestro hogar de un singular atractivo. El patchwork nos permite elegir los colores y los diseños que mejor combinan con los muebles. De esta manera, podemos conseguir los cojines perfectos para el sofá o una manta confortable que no desentone con la decoración del salón.

Las piezas de patchwork también tienen su sitio en la cocina, ya sea en forma de guantes para el horno, manteles individuales para merendar, servilleteros o incluso cajas para guardar las especias.

Y, por supuesto, podemos llevarnos el patchwork al dormitorio. Además de las famosas colchas, muñecos y tapices nos muestran lo que esta técnica puede dar de sí. Dedal en mano y dando pequeñas puntadas con imaginación, podemos crear aquello que siempre hemos querido tener en cada estancia de la casa.

Pero aparte de elementos decorativos, el patchwork nos permite confeccionar objetos personales. En este sentido, la ropa y los accesorios para bebés gozan de gran éxito (www.babyquilt.blogspot.com). Bodies, toallas, colchas de cuna o bolsitas para guardar el chupete son sólo parte de las piezas que, mediante el patchwork, podemos personalizar para los más pequeños de la casa.

Las mayores pueden utilizar bolsos creados con esta técnica e incluso paraguas, aunque pueda parecer inverosímil. Las posibilidades son casi infinitas pues la creatividad está muy presente en el patchwork desde sus inicios.

Su origen es humilde ya que el patchwork nació de la necesidad. “Cuando el dinero escaseaba y las ropas se quedaban viejas, se utilizaban los trocitos que todavía servían, se unían y se creaban abrigos o mantas”, describe Ludi.

Son muchos los que se adjudican ese origen. “Los de Estados Unidos dicen que fueron ellos, los japoneses que nació en su país, los de La Rioja -región del norte e España- llaman almazuela a este trabajo y aseguran que surgió allí”, explica a Efe Inma, dueña de la tienda-taller Inma Patchwork.

"Sin embargo,  la raíz más conocida del patchwork está en la Europa calvinista, concretamente en la zona de Holanda, Bélgica y Alemania. De esta región partieron muchos colonos rumbo a Norteamérica y por eso se cree que el patchwork empieza en Estados Unidos, pero en realidad viene de Europa”, apunta Ludi.

“Los amish son herederos de esa cultura” y el patchwork sigue formando parte de sus vidas. Buena parte de esta comunidad reside en los estados de Ohio y Pensilvania. Sus integrantes viven al modo del siglo XVII y rechazan el uso de las tecnologías modernas, tanto que no conducen automóviles y sus hogares carecen de luz eléctrica, teléfono o televisión.

Mientras que los hombres amish se dedican a la agricultura y a la ganadería, las mujeres son expertas costureras.

“Hacen unas colchas maravillosas que luego venden”, señala Ludi, quien ha viajado a Pensilvania y visitado a los amish. El precio de una de estas colchas de tamaño mediano puede alcanzar “los 1.500 o 2.000 dólares”, destaca.

El patchwork ha dejado atrás sus orígenes humildes para convertirse en una afición que marca tendencia. El aprovechamiento de ropa usada es cosa de otro tiempo. Aunque es posible utilizar diferentes tipos de tejidos para hacer patchwork, las expertas en esta materia recomiendan las telas de algodón 100%.

En este sentido, Ludia firma que, "si bien los materiales son caros, son de buena calidad y los objetos que se elaboran con ellos duran mucho tiempo".

Pero, además de crear diseños bonitos y originales, parte del atractivo delpatchwork radica en la compañía. “Esto empieza como algo curioso, se vuelve un trabajo y cuando te das cuenta, ya es toda una terapia que, incluso, puede compartir con las amigas. El chisme es lo que no falta cuando cosemos”, cuenta Chus Foubelo, dueña de La Tertulia del Patch, nombre que refleja lo que ocurre en su tienda-taller.

Aguja, hilo, telas de colores, mucha imaginación, una pizca de paciencia y un grupo de amigas con las que charlar son los ingredientes necesarios para disfrutar del patchwork y crear novedosos diseños.

Publicidad | Vea su anuncio aquí

Publicidad | Vea su anuncio aquí